Muerte súbita: las maniobras de Reanimación Cardiopulmonar

La muerte súbita se define como el deceso de una persona que ocurre naturalmente y de forma inesperada, independientemente de su edad, dentro de la primera hora del comienzo de los síntomas.

“Las causas de la muerte súbita y las cifras varían con la edad, se presenta la mayoría de las veces en adultos mayores y, en la Argentina, es responsable de 40 mil fallecimientos al año. Lo importante es que el desenlace de un paro cardíaco no tiene por qué ser siempre fatal”, describe la doctora Valeria El Haj, directora médica de Vittal.

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La muerte súbita representa la mitad de las muertes cardiovasculares y el 25 por ciento del total de las muertes en adultos. Aproximadamente la mitad de las veces puede ocurrir en personas sin enfermedad cardíaca conocida, como expresión de un primer episodio.

Pese a la característica repentina de estos decesos, estudios indican que cinco de cada diez pacientes que sufrieron una muerte súbita tuvieron síntomas previos, como desmayos repetidos, palpitaciones fuertes y dolores en el pecho. Es por eso que, frente a alguno de estos cuadros, es esencial recurrir al médico para un chequeo integral.

De acuerdo a las recomendaciones de la doctora El Haj, si una persona cae inconsciente de manera imprevista, lo primero que hay que hacer es llamar al servicio local de emergencias médicas y comenzar rápidamente las maniobras de Reanimación Cardiopulmonar (RCP), ya que se calcula que por cada minuto de demora, se pierde un 10 por ciento de posibilidad de sobrevida y más allá de los cinco minutos, la probabilidad se reduce considerablemente.

La RCP puede ser la diferencia entre la vida y la muerte, por lo cual es fundamental que todos realicen un curso de capacitación.

A continuación, se describe cómo actuar ante una situación de desvanecimiento súbito y cómo realizar las maniobras de RCP:

– Verifique que la escena sea segura para usted ante todo. Si la víctima no responde y no respira con normalidad (o sólo jadea/boquea) activar el servicio de emergencias y comenzar la RCP.

– Asegúrese de que la víctima esté tendida de espaldas y sobre una superficie firme y plana.

– Retire su ropa para dejar el pecho descubierto.

– Colóquese de rodillas de manera perpendicular al cuerpo de la víctima, ubique la base de una mano en el centro del pecho (sobre la mitad inferior del esternón) y la otra por encima de la primera.

Con los brazos firmes y sin flexionar los codos, comience a realizar compresiones con fuerza, rápidamente y de forma constante (el ritmo y frecuencia debe ser entre 100 y 120 compresiones por minuto). Deje que el tórax vuelva a su posición normal. Trate de hacerlo hasta que la víctima se recupere, o hasta la llegada de la ambulancia. Si es posible, emplee un Desfibrilador Externo Automático (DEA).

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