La consciencia ambiental está a cargo de todos.

La ciudadanía en general tiene conciencia de que todos debemos cuidar el planeta, la
promoción de las luces LED e, incluso, la separación de residuos para el reciclaje son dos
formas cada vez más frecuentes de colaborar. Sin embargo, no todos sabemos cómo podemos hacer un aporte al medio ambiente o asumimos nuestra parte de responsabilidad en hacerlo lo que acarreo, como consecuencia, que durante los últimos años dejo de hablarse de conceptos como “cambio climático” o “calentamiento global” y se dio paso al concepto “crisis climática” ya que la capa de ozono sigue viéndose afectada por el accionar del hombre.
La Organización Meteorológica Mundial manifiesta que el 2019 cerró una década de “calor excepcional impulsado por los gases de efecto invernadero que expulsan las actividades humanas”. En adición podemos pensar que la pérdida de los grandes espacios verdes a nivel global, como la selva amazónica, los devastadores incendios en Australia o el derretimiento acelerado de las capas de hielo de la Tierra que son consecuencia del efecto invernadero, el cambio climático y son, simultáneamente, causa del empeoramiento de la situación ambiental futura.
En la actualidad existen parques eólicos, instalaciones solares y cada vez más particulares se animan a invertir para obtener energía eléctrica a través de fuentes alternativas pensando en que es una inversión que dará sus frutos en el mediano plazo pero que sus beneficios se verán por mucho más tiempo.

Argentina tiene mucho potencial para realizar una transición energética en pos de
combatir el cambio climático y sus efectos adversos.
Algunas regiones de Argentina se encuentran dentro del mapa de calor en alguna de las zonas que mayor aprovechamiento puede realizar del principal recurso: el Sol. Tal es así que provincias como Jujuy, Salta, Formosa o Chaco, podrían convertirse en las primeras en ser amigables con el medio ambiente y colaborar para cumplir con el objetivo de la ley Nº 26.190 sancionada el 23 de Septiembre de 2015 que tiene como objetivo lograr una contribución verde que alcance un 20% del total de la matriz energética para 2025.
Entre 2018 y 2019 el salto de generación eléctrica a través de energías renovables fue del 7% y será un porcentaje difícil de superar en este año. Sin embargo, si el Estado pudiera
acompañar en este sentido, interviniera de alguna manera o incentivase a las Pequeñas y
Medianas Empresas a invertir ya sea facilitando préstamos a bajas tasas para adquirir los equipos generalmente provenientes de China o dando a conocer tanto los beneficios en el largo plazo para el medioambiente como el impacto en las facturas del servicio eléctrico estas acciones tomarían mayor impulso.
Con este marco, una PyME podría hacer su aporte al medioambiente promoviendo este tipo de inversiones, involucrándose en la materia, capacitándose y preparándose para trabajar en el rubro, invertir en sus plantas y también concientizar a sus colaboradores sobre la importancia de gestionar energías alternativas en el desarrollo de las actividades cotidianas para conservar nuestro ecosistema. En este punto, es más que importante contemplar que con frecuencia se cree que para realizar capacitaciones sobre esta temática es necesario viajar al exterior del país sin embargo, existen capacitaciones online, e incluso gratuitas, provistas por el Estado que fueron introductorias a la Ley de Generación Distribuida. Si bien también hay de índole
privada sus costos son accesibles para las pequeñas y medianas empresas. De esta manera, el sector privado podría cumplir con un rol clave en el despliegue de energías renovables.
Según datos manifestados por la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (CAMMESA) y la información relativa a la generación proveniente de fuentes renovables en relación al Régimen de fomento Nacional para el uso de fuentes renovables de energía destinada a la producción de energía eléctrica sancionado a través de la Ley N° 26.190 se desprende que el incremento de generación a partir de fuente renovables dentro de la matriz eléctrica argentina en 2019 simbolizó un salto significativo ya que se pasó de un aporte del 2,5% al 8,2%.
El el objetivo de esta Ley Nacional fijó como meta para el 2025 que el 20% de la matriz sea proveniente de fuentes renovables lo que implica que, de sostener estos niveles de
crecimiento, sería factible cumplirlo. Sin embargo, el Estado deberá seguir promoviendo
programas que fomenten las renovables y sumar los aportes de usuarios finales apoyados por la Ley de Generación Distribuida.

A nivel estatal, dado el aumento de la participación de las energías renovables en la
generación de electricidad, la electrificación del transporte puede significar una oportunidad de ampliación para el uso de este tipo de energías en otros sectores. En paralelo, adoptar medidas que subsidien la generación de energía verde y no exclusivamente la provista por combustibles fósiles que afecten al desarrollo del medioambiente, fortalecer los marcos regulatorios y llevar políticas en consonancia pueden ser otras variables para impulsar la conciencia social e, incluso, impulsar al mercado para confiar en los nuevos sistemas de energía distribuidos.

Es una realidad que a nivel global, cada año se genera más energía a partir de recursos
renovables que el año anterior. La energía hidroeléctrica representó en 2018 un 60% de la producción de energía renovable, seguida por la energía eólica (21 %) y la energía solar fotovoltaica (9%) lo que representa aproximadamente, un 26% de la energía consumida anualmente en el mundo según datos de la comunidad global de energía renovable de actores de la ciencia, gobiernos, ONG e industrias REN 21.

ENERGÍA SOLAR
La industria solar fotovoltaica vive en crecimiento exponencial y China domina tanto la
fabricación mundial de paneles solares como el mercado mundial de energía solar fotovoltaica.
La gran producción de células fotovoltaicas y módulos del país asiático aumentó
considerablemente y la intensa competencia abarató los costos haciendo que esta industria se consolide mundialmente y sea una de las principales proveedoras a nivel internacional. SI bien se cree que la competencia interna de dicho país favoreció a la diversificación de los productos y a las opciones de costo competitivo en lugar de ofrecer tecnologías más avanzadas, estos equipos suelen ser de muy buena calidad y cuentan con una vida útil de entre 25 y 30 años.

Por Diego Delfino.

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