Fentanilo: la otra epidemia de China que es “imposible” de frenar

En decenas de miles de laboratorios chinos se produce fenatilo, uno de los opioides más potentes. Los componentes para la fabricación se pueden comprar por Alibaba con una pequeña inversión: no se hacen preguntas ni hay formularios para completar.

Esta pastilla sintética es cien veces más poderoso que la morfina y una dosis indefinida puede provocar una sobredosis mortal, como está ocurriendo en los Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Alemania y Australia. Con que solo una tableta tenga una composición defectuosa, el adicto puede convulsionar y morir.

Debido a la morfina, los opioides alivian los dolores y provocan sedación y euforia al imitar productos químicos naturales como las endorfinas.

Este tipo de drogas conllevan un riesgo sucesivo de dependencia y sobredosis. El fentanilo, cuyo uso extensivo explotó en los últimos años, es el más claro ejemplo. Si se ingiere por vía oral, se metaboliza por el hígado. Esto significa que, después de su consumo, la mayor parte del medicamento se elimina a medida que pasa del intestino a través del hígado y antes de que pueda llegar al sistema sanguíneo. Pero aquellos que lo consumen de manera adictiva eligen un camino más efectivo y directo para alcanzar sus efectos sedantes: la administración por sangre. Una inyección que puede ser mortal.

En la actualidad, la mayoría de los que producen fentanilo se encuentran en China. “Tienen un récord histórico de corrupción. Sólo buscan hacer dinero, violan las leyes locales y son quienes más dañan la imagen del país”, aclaró un analista canadiense en actividad que prefiere mantener su identidad al margen.

El número total de sótanos dispuestos en aquel extenso país es inespecífico, incluso para quienes conocen desde hace años este submundo. De acuerdo con una investigación de octubre de 2019 del diario The New York Times -basándose en información del Departamento de Estado- existen “entre 160.000 y 400.000 compañías químicas que operan legalmente, ilegalmente o en algún punto intermedio”.

Una de las explicaciones que se encuentran para la falta de control es que al no padecer China esta “epidemia”, no es algo que requiera demasiado control.

Un informe de RAND Corporation publicado en 2019 y titulado El Futuro del fentanilo y otros opioides sintéticos “identificó múltiples empresas chinas que están dispuestos a enviar un kilogramo de fentanilo casi puro a los Estados Unidos entre 2.000 a 5.000 dólares”, mucho más barato que la misma cantidad de heroína mexicana cuyo valor asciende a los 25 mil dólares.

“Gran parte del fentanilo actual y sustancias relacionadas se originan en China. Según agentes federales, estas sustancias llegan al mercado de los Estados Unidos directamente de fabricantes chinos en carga o por correo o servicio de paquetería privado (por ejemplo, UPS, FedEx), de contrabando desde México, o pasado de contrabando desde Canadá luego de ser presionado como píldoras recetadas falsificadas”, dice el mismo estudio del reconocido think tank con base en Santa Monica, California.

Para la venta, los fabricantes chinos utilizan la dark web y aceptan pagos en criptomonedas, difíciles de rastrear.

Una investigación del Instituto Australiano de Criminología -dependiente del gobierno- lo corrobora: “El medicamento también estaba disponible en la dark webentre 800 y 2.500 dólares el gramo”. El kilo era vendido originalmente en 2.500 dólares por los productores chinos.

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