Hallan el agujero negro más destructor que devora la masa del Sol

Está situado a 12.500 millones de años luz, es 34.000 veces más pesado que nuestro Sol y brilla mil veces más que toda una galaxia.

Los agujeros negros son una suerte de gigantescos “monstruos” que devoran todo a su paso. Sin embargo, sabemos que hay de diferentes tamaños y voracidades. Por ejemplo, los del centro de las galaxias suelen ser agujeros negros supermasivos. El de la nuestra, llamado Sagitario A, tiene la masa equivalente a 4 millones de soles. Pero los hay más grandes y con más “hambre”. Es el caso de J2157, que tiene 34.000 millones de veces la masa del Sol y engulle tanta masa como la de nuestra estrella a diario.

Es por ello que se lo acaba de catalogar como el agujero negro de más rápido crecimiento conocido en el universo, cuya magnitud lo coloca dentro de los llamados “agujeros negros ultramasivos”.

Se conocía desde 2018

El descubrimiento del gigante en cuestión se anunció por primera vez en 2018. Este alimenta un quasar en el centro de una galaxia llamada SMSS J215728.21-360215.1 (J2157 para abreviar) en el Universo temprano, a miles de millones de años luz de distancia.

Al principio, se estimó su masa en unos 20.000 millones de masas solares, colocándolo en la categoría ultramasiva (más de 10.000 millones de masas solares), y su tasa de acreción (su crecimiento) en la mitad de una masa solar diaria.

Pero ahora, nuevas mediciones indican que los astrónomos y astrofísicos se quedaron cortos. En su masa recién derivada, el agujero negro J2157 tendría un radio de Schwarzschild -es decir, el radio de su horizonte de eventos- de alrededor de 670 unidades astronómicas (UA). Sabiendo que hasta Plutón habría una distancia de 39,5 UA desde el Sol, se puede decir que J2157 tiene más de cinco veces el tamaño del Sistema Solar.

No es el más grande

Pero J2157 no es el agujero más grande descubierto por la humanidad: uno de 40.000 millones de masas solares se encuentra en el corazón de la galaxia Holmber 15Aa unos 700 millones de años luz de distancia. Pero también tenemos el agujero negro ultramasivo que alimenta el quásar TON 618, con 66.000 millones de masas solares a 10.400 millones de años luz de distancia.

Los agujeros negros supermasivos son difíciles de entender, pero los ultramasivos encierran más misterios. Aún no se conoce muy bien el mecanismo que forma ambos tipos de monstruos, ni cómo crecen tanto.

J2157, que se formó cuando el Universo tenía menos del 10% de su edad actual, pertenece a una clase propia. No solo se desconoce el origen de su formación, sino que no se sabe cómo pudo crecer tanto tan cercano al momento del Big Bang.

Sin embargo, estudios recientes apuntan a que los quásares que albergan agujeros negros supermasivos no solo existían en el Universo temprano, sino que habrían sido bastante comunes. Este descubrimiento es un gran desafío para los modelos cosmológicos actuales, ya que según estas teorías, un objeto como J2157 debería haber devorado mucha materia en mucho tiempo, y con él los cálculos no cuadran.

Es decir, sobre el papel, no existía tanto alimento para que este gigante creciera tanto en tan poco tiempo. “¿Es esta galaxia uno de los gigantes del Universo temprano, o el agujero negro se tragó una extraordinaria cantidad de materia de los alrededores?”, se preguntan los científicos. “Tendremos que seguir investigando para descubrirlo”.

Fuente: ABC / extraconversion / iBlogs

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