La secreta discusión en torno a una cumbre entre Fernández y la oposición

Al tiempo que el presidente Alberto Fernández lanzaba aquella controvertida frase de terminar con los odiadores seriales durante el acto virtual que encabezara por el Día de la Independencia el viernes y que, a partir de ella, se elaboraran casi todas las columnas de análisis político del fin de semana, estaba en curso una propuesta nacida, en apariencia, de los alfiles más puros del albertismo y los del massismo, con destino a la oposición: explorar en los principales líderes de Juntos por el Cambio el grado de aceptación y viabilidad de la posibilidad de realizar una cumbre en Olivos, presencial, entre el presidente Fernández y los representantes más importantes de lo que se reconoce como Cambiemos.

Para algunos protagonistas de esa germinación de lo que sería no sólo una foto, sino también el posible inicio de otro tipo de diálogo entre oficialismo y oposición en caso de que llegase a concretarse, los destemplados dichos de Fernández descolocaron y motivaron, claro está, ese vendaval de críticas a lo que ya se considera, al menos, las dos caras de quien está al frente del país.

Sin embargo, por la tarde de aquel viernes, de igual manera, varios referentes de Juntos por el Cambio llevaron adelante un encuentro vía Zoom en el que se analizó y discutió por una buena cantidad de horas la viabilidad o no de la oferta reservada lanzada por el Gobierno. El convite, en apariencia, nació del propio presidente o de algunos de sus más cercanos. Cuando fue compartido con Sergio Massa –el otro referente de un gobierno más bien trifronte, por la trilogía que conforman el presidente, Cristina en la Vicepresidencia y Massa en Diputados–, se le encomendó al tigrense comunicarla. Y así fue como la invitación llegó a los presidentes de los bloques del oficialismo en el Congreso quienes, a su vez, la trasladaron a los partidos que conforman la coalición opositora.

El viernes, entonces, de acuerdo con la reconstrucción que hizo este medio, el ex presidente Mauricio Macri, Horacio Rodríguez Larreta, Alfredo Cornejo, María Eugenia Vidal, Martín Lousteau y Patricia Bullrich, entre otros, discutieron las ventajas y desventajas de aceptar ese encuentro con Alberto Fernández.

Según las fuentes consultadas, al menos, se lanzaron veinte razones por las cuales se tenía que rechazar la reunión, entre ellas, la frase del presidente en el acto por el 9 de Julio y hasta el tenor que Fernández le permitió utilizar en su discurso al tucumano Juan Manzur, cargado de liturgia política y de visiones ideologizadas y sectarias, que cayó muy mal en la oposición y que también incomodó a los gobernadores no peronistas, como el radical y mendocino Rodolfo Suarez, por caso, protagonista de ese momento.

No obstante, las visiones más moderadas se impusieron sobre aquellos que sugerían no aceptar lo que puede que sea el paso más importante, si se concreta, para buscar una reconducción del país con el mayor consenso posible para cuando se logre salir del confinamiento por la pandemia de coronavirus. Massa les habría hecho llegar a los referentes de los bloques legislativos que hicieran girar sus opiniones e ideas en torno a la pandemia y la deuda, los únicos temas en los que el Gobierno parece estar gestionando con alguna idea definida.

Para lo demás, no hay nada o se conoce poco y es en ese aspecto en donde se habría centrado la contrapropuesta opositora luego de que se definió, en ese Zoom del viernes, aceptar, al menos, analizar si es posible hacer una cumbre que, así también, evitan compararla con algunos hitos históricos que se han dado en el mundo como el Pacto de la Moncloa español, por caso, al que se menciona siempre que en el país comienza a discutirse la viabilidad necesaria o no de ir hacia un acuerdo amplio entre oficialismo y oposición.

“Algo hay que hacer”, parece ser la expresión compartida entre quienes están gobernando, en particular los del ala más dispuesta a buscar un consenso amplio para las políticas que se avecinan, y quienes en la oposición también reconocen que, como está la relación institucional, condicionada por una grieta cada vez más ancha y radicalizada en sus extremos, no es posible que el país pueda permitirse algo, al menos, sensato.

Es, por ahora, apresurado afirmar si la cumbre se realizará, pero lo cierto es que, así como el oficialismo está dispuesto a que se discuta pandemia y deuda, en la oposición ya hicieron el listado de los asuntos que le preocupan.

Y allí aparecen la Justicia, la economía, algunas preocupaciones serias en torno a la matriz energética que ha vuelto a dar señales de debilidad absoluta y, por lo que trascendió también, Cornejo habría logrado incluir en el borrador de la contrapropuesta el clave aspecto del federalismo para provincias como Mendoza y, particularmente, el de la distribución de los recursos, asuntos que se colaron en la agenda política nacional luego de que el propio diputado nacional y presidente de la Unión Cívica Radical nacional develara el fastidio de Mendoza con la Nación por el futuro de Portezuelo, por la discriminación en el envío de los recursos en medio de la pandemia y la simbólica, pero efectiva, manifestación de independencia de la provincia del resto de la república.

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