La otra pandemia: se triplicó la asistencia social por las urgencias de la clase media

Cuando todo termine, en algún momento y sin que nadie se arriesgue a fijar una fecha, la economía del país mostrará su cara más desoladora, inimaginable y quizás sólo comparable al desastre del 2001/2002. La cuarentena habrá dejado a nivel país, miles de empresas y emprendimientos por el piso, un número de nuevos pobres, cercano a los 4 o 5 millones, y la mitad del país por debajo de la línea de la pobreza. Recuperar la economía a los niveles, ya de por sí malos de fines del 2019, demandará mucho tiempo. Y, por sobre todo, habrá que sumarle un sacrificio extraordinario desde lo mental y psicológico, para soportar la incertidumbre y el desasosiego que se dejará ver tras la declaración de derrota o luego de haber controlado la pandemia.

Los estudios más serios, tanto privados como oficiales, están previendo que el 50 por ciento de la actividad económica de la provincia no sólo se resintió por el parate, sino que no se sabe cuánto tiempo más llevará su recuperación. Mendoza está y estará entre las más castigadas porque el sustento de su economía, en su mayoría, hay que buscarlo en la actividad privada: en lo que aporta el comercio, el turismo y la hotelería, particularmente. Estos tres rubros solos reúnen más de 22 por ciento de lo que se produce en la provincia y los tres han sido fuertemente afectados por la inactividad.

El impacto se trasladará al ámbito social y a la vida cotidiana de los mendocinos. Los más golpeados serán, una vez más, los sectores medios. La franja más vulnerable viene siendo asistida por los programas sociales convertidos en política de Estado en el país. El plan de cabecera es y ha sido, sin dudas, la AUH. Pero la asistencia se extiende al desempleo y a la alimentación, básicamente. Son líneas de financiamiento a la emergencia que no sólo no se han interrumpido con el tiempo sino que se vienen incrementando año tras año, producto, también, de la constante decrepitud de los índices económicos y sociales en general.

La pandemia y la forma de combatirla particularmente, es decir, la cuarentena, terminaron por empujar al nivel de los asistidos crónicos a ciento de miles de personas no acostumbradas a recibir asistencia del Estado. No hay dato preciso y con exactitud de a cuántos ascienden en Mendoza, pero sí un indicio alarmante. Días atrás, la Provincia debió usar de los recursos que llegaron de la Nación para combatir los efectos de la cuarentena, una partida de 80 millones de pesos en insumos alimenticios únicamente para hacer frente a la emergencia económica y social. La compra fue informada el sábado 18. Ocho oferentes hicieron propuestas para veinte rubros alimenticios que fueron licitados, entre ellos, azúcar, arroz, aceite, harina, fideos y leche en polvo.

El área de asistencia y emergencia social de la provincia sostiene que mayo fue el más duro. La asistencia, afirman, se triplicó. La novedad lastimosa es que el aumento no se produjo entre los sectores previamente asistidos en los comedores que funcionaban antes de que se declarase la pandemia, sino en medios acostumbrados a vivir del esfuerzo propio y personal. En particular, artesanos, artistas populares, maleteros de las terminales de ómnibus de toda la provincia y del Aeropuerto, choferes de combis que prestaban servicios en el turismo o en el traslado de personal a industrias varias, gasistas y albañiles se fueron acercando a las diferentes bocas de atención de los municipios y del Gobierno provincial para solicitar ayuda. Ellos han sido los que recibieron el IFE en su momento. “Se trata de personas que no estaban incluidas en el sistema asistencial”, confirmó Alejandro Verón, subsecretario de Desarrollo Social de la provincia ante la consulta para esta crónica.

La asistencia de 12 horas para las personas en situación de calle se convirtió en 24 horas. En los comedores y albergues el servicio de comida se extendió a cuatro por día, desayuno, almuerzo, merienda y cena. Hacia fines del 2019, Desarrollo Social distribuía 10 mil bolsones de comida. En la actualidad, la asistencia se incrementó a 30 mil y en mayo se produjo el pico de mayor cantidad de bolsones entregados cuando se registró el número récord de 40.000.

La Provincia, con los municipios, más precisamente en el Gran Mendoza, debió coordinar una ayuda especial a muchos productores primarios a quienes ayudó a vender sus productos (verduras y alimentos caseros y artesanales) en las plazas de las villas cabeceras de algunos municipios. El programa se denomina Almacenes de la Economía Social y, si bien, desde hace mucho tiempo vienen funcionando, la cuarentena obligó a multiplicarlos. Luján y Rivadavia han sido los lugares donde más aceptación tuvo el programa. Como era de esperar, también, los Centros de Desarrollo Infantil vieron incrementar la presencia de chicos menores de 12 años solicitando la asistencia que existe para ellos de forma especial: comida preparada, propiamente dicha. Un panorama general que se corona con las 110.000 raciones de alimentos que entrega la Dirección General de Escuelas como forma de suplir las meriendas escolares diarias que se entregaban en las escuelas.

La sensación de que lo peor está por verse se está instalando en todos aquellos que estudian el futuro inmediato: aquellos que lo analizan desde las academias y desde los centros de análisis y discusión económica y social. Sólo resta prepararse para la otra pandemia, la económica; que ya está entre nosotros y que, como suele ocurrir con los Estados débiles y marginados por su propia culpa, Argentina entre ellos, son y serán los más afectados.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: