“Quieren cada vez más pobres”: la dura carta abierta de una histórica empresaria mendocina

María Teresa Barbera es una cocinera italiana que se convirtió en referente del sector en la provincia que esta semana escribió una carta abierta contra el Gobierno, reclamando contra “la pobreza y la corrupción”.

La histórica empresaria apuntó contra la relación entre el presidente Alberto Fernández y Moyano, la entrega de subsidios y las noticias de empresas que se van del país.

“He escrito siempre y escribo lo que veo”, sostuvo Teresa sobre los motivos que le llevaron difundir la carta.  “Hay que despertar y ayudar a crecer al país”, dijo y aseguró que “sufre mucho por lo que pasa” en Argentina. Y recordó las palabras de su hijo que falleció hace 30 años atrás y quien se sentía muy defraudado del gobierno de Carlos Menem: “Quizás tengamos que irnos de país, Mamá”.

Reclamos anteriores

Pero la cocinera no es la única en la familia que se ha viralizado por sus expresiones sobre la situación del país. En la crisis del 2001, Fernando Barbera despertó un debate a nivel nacional durante la crisis del 2001 por colocar un cartel en el restaurante La Marchigiana prohibiendo la entrada a políticos.

En una entrevista a El Sol diez años después de esa situación, Barbera comentó que se originó por “una defensa del derecho constitucional a la alimentación”.

“Publicamos una solicitada en la que propusimos que se suspendieran los privilegios o se bajara el número de asesores, pero que no se suspendieran los subsidios a los comedores. Y hasta tanto se restableciera el derecho de alimentación, prohibíamos la entrada de políticos y funcionarios públicos al restaurante”, relató el empresario.

El texto completo

Mi nombre es María Teresa Barbera, tengo 86 años. Dicen que soy muy conflictiva, no me puedo quedar en silencio, tendría que haber nacido muda, corta de vista y medio sorda para no haber ocasionado tantos problemas.
La verdad es que no me puedo quedar quieta. Y todos mis hijos, tienen la misma respuesta: “Mamá, ya es hora que te jubiles. Está todo bien, no hagás lío, mamá. Los tiempos han cambiado”.
Y yo con 71 años de trabajo, consecutivo, adentro de la cocina, sin haber faltado nunca, que para mí era como si fuese la Iglesia.
Sea de cualquier lugar, cada ser humano, necesita descubrir que la vida es un mínimo de tiempo, que nada está perdido.
Más de una vez, me apoyaba en la columna y soltaba mis lágrimas. Como se puede amar tanto, así entendí con mi quinto grado y nada de estudio en español, que las cacerolas me brindaron el respeto y el amor, para creer en la vida.
En esta tierra donde muchos fueron los que con esfuerzo sembraron, y una gran mayoría siguieron por ese amor.
No entiendo a este gobierno, quiere cada vez más pobres y la belleza del ser humano es integrarse con trabajo y con el respeto que nos une y no nos separa.
A los 13 años, desembarcamos con mi madre en llanto y su hijo tan pequeño muerto. Fue en 1948, después de ver a mi patria destruída, llegué a un país desconocido, ya en ese tiempo quemaban las iglesias. Aún hoy, con tantos años pasados, me cuesta entenderlo.
Solo pueden gobernar unos, que hablan de democracia, sin respeto para la Justicia. Los temas de corrupción, días tras días, fortificados con poder, intrigas, soberbia y prepotencia. Yo me pregunto: ¿Cómo hicieron los europeos a reconstruir todo y dejar en el olvido dictaduras dominantes?
Qué lastima aumentar el odio y el rencor en el mismo pueblo.
Es un dolor muy grande.
No puedo pensar que en Argentina, no está apreciado el sacrificio, el el esfuerzo, de tantos argentinos que luchan creyendo que todo esto terminará y tendremos un mañana.
Solo ver la foto de Alberto y Moyano, juntos sonrientes, con un radiante y honesto futuro…??
Es una tristeza, sin dimensiones, ver filas de subsidiados: hombres inexpertos, sin oficios, madres jovencitas.
Este asistencialismo, esta gran caridad vuestra y humana. Solo pensar los sueldos que reciben nos hacen temblar y ustedes tienen el coraje de hablar de “pobreza”. Dejen que nosotros tengamos la decencia de luchar por el trabajo de nuestro país. No se equivoquen, que la igualdad está en la educación y en el trabajo. La igualdad no es la pobreza que se está generando, ni el aplauso a los corruptos.
La igualdad sería la Justicia, por ejemplo: la vicepresidenta es una ciudadana igual que todos y tiene que ser juzgada cómo uno más.
Hay un gran cansancio de tantas injusticias.
Ahora concluyo, digo lo que pienso, con el alma, mi verdad no es para ofender, solo me pregunto: ¿Un país que puede dar tanto, siempre con la misma mentalidad, los ricos y los pobres?
Les puedo asegurar que el capital humano abunda en la pobreza solo hay que saber despertarlos.
El solo hecho de pensar qué con los subsidios se arregla el país, qué lejos estamos de un mundo de bien.
Desde ya, que las empresas se vayan, es por la política de ustedes, de cierre y de poca apertura. En todos los países del mundo, amparan a la masa trabajadora, le dan oportunidades a los capitales para que estén seguros y puedan trabajar dignamente. No incrementan el odio sino el respeto.
Todos los días, un cambio nuevo, otra ley de AFIP, el dólar imparable, etc.
Las empresas no se van, huyen de esta hecatombe. Y los que se quedan acá son los héroes.

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